16 nov. 2011

Transcripción miscelánea

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Compré el medicamento con la plata que me pasaste. Aquí esta el vuelto.

Un Beso.
Pepe

P.D: Era solo una herida, sin infecciones ni nada.


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La butaca de mi auto se ha rajado y desde su interior se asoma paja que áspera me raspa el codo y el brazo hacia arriba. Espero adentro que pase la hora del taco y escucho a los que arreglan bicicletas. Cae un metal contra el cemento y suenan planchas, motores, voces. Una rueda sin rayos, una silla, nadie sentado, varias bicicletas. El perro que pasa y mi madre que está en la casa, atacada, invadida por los estertores de la vida, dispersa y lívidamente enojada. Su esposo llega en la noche después del trabajo y la mira con asco. Mi madre es hermosa pero saca sus pintas: En la mañana con un sueño muerto en la cara. En el centro de la noche sonámbula, tarde y con pastillas encima, triste y fumadora. Quizás su corazón esté desnutrido, quizás es que lleva la marca de la pena en la frente desde que nació, quizás dos matrimonios, quizás la vida que reveló sus secretos una sola vez y en una explosión, quizás yo que no la abrazo hace tiempo, el silencio de la casa, abrasante o interrumpido con violencia, mi hermano y el sentido vaciado, los colegios, las cuentas y las deudas, las chalas, la colación, la calefacción central y el refrigerador. Por favor, que no sean enemigos del alma, todas esas cosas, ritmos y pasos.

El día sigue, me salgo de este desmayo. Levanta la vista hacia los autos y el cableado eléctrico, están ahí para ti, tuyos. Se estacionan para ti en la noche. Rómpeles un vidrio, córtalos, tírales animales y escupo. Roba las flores y regálalas al suelo. Son órdenes del tonto adentro que solo se deben obedecer en privado o cuando nadie esté mirando más que las víctimas. Un delicado proceso, por su confidencialidad, pero violento por sus consecuencias; la intimidad retorcida en la vía pública, un secreto sórdido. El egoísmo y el mal abriendo a cuchillos al deseo. El abrazo.



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Quiero que todos me sientan olor a ti, olor a sexo y a vagina en el bigote. Quiero llevarte a las discos y no hacer nada ante los hambrientos por tu belleza. Quiero vivir contigo, sacarte una oreja, abrirte el hoyo, prepararte arroz. Quiero que estemos viejos y morirme primero. Quiero tener una hija, darle al mundo una niña como tú. Quiero hacer un picnic en una montaña. Quiero culiar en un día de treinta y cinco grados y quedar sudados enteros. Quiero ser agua. Quiero ser una cascada que caiga desde tu vagina. Quiero convencerte de que no te mates, de que la vida es un milagro y la única oportunidad para emocionarse. Sabes, después seremos gusanos, tierra, flores, inemocionables pero evocadores para otros llorones como nosotros.


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Cuando se corten todas las luces
y los ejércitos deambulen con linternas
condenadas por la resistencia de sus baterías,
quiero estar contigo y mi familia,
esperando desesperados
una esperanza apenas
un aullido
una grieta benigna
quizás dejar de esperar,
pasar de los recuerdos de dolor y derrota,
dejarlos a un lado
por la última tarde
que se transforma en noche.


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dieciocho


llena una copa
culea en la calle
estira la noche
grita por chile
olvídate, no es tuyo ni nuestro
apaga el celular
mira alrededor como una cámara de vigilancia
trata de bailar, lógralo
las jóvenes: jodidas
caminando, buscando
o colgadas de un brazo
deja que anden
que camine todo sin ti
que brille el enemigo
que brille su auto
sus dientes, su camisa
deja que se hundan cosas
que se caigan muelles, puentes
y se tapen túneles
traiciona a un amigo
miente, viola
laméntate un poco
aventájate por la ebriedad de ellas
siéntete viejo, joven
y desea que todo se derrumbe
derrita, explote, desaparezca
dile adiós en tu mente a tu familia
a tu nueva sobrina
al tío y al hermano locos
besa a la nada
haz de ella una propiedad
y arriéndala a los seres queridos
¿tienes novia, familia?
aliméntalos de olvido y anestesias
haz una autopsia a tus recuerdos
velos muertos, abiertos, con tus propios ojos
baila sobre ellos como sobre aserrín
derrama un vaso y otro
no huelas los eucaliptos
no te contagies pero
celebra, lamenta, olvida, inventa
nada vendrá a ti excepto años
y en un punto no más años
vístete
puebla
descansa.

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