31 jul. 2011

Labra

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Quizás, quizás a él le cobras más. Quizás ella es tu amiga, quizás es tu hermana. Te llama alguien justo cuando terminamos, te subes el sostén. Yo quería quedarme adentro más tiempo. Y me dices vamos, y me dices que estuvo rico. Yo te pregunto en verdad y tu me dices sí, no confío realmente en tu respuesta, pues no percibí un orgasmo en tus gemidos. Llegamos. Yo te digo acá te dejo mientras veo a tus amigas correr a tu encuentro, a buscarte, diez metros más allá. Van a comer algo. Las veo, son hermosas igual que tú, pero rubias, tan altas, quizás más ahombradas, quizás menos Javieras. Yo te quiero a ti de hace dos años aunque parezcas hombre. Tu cara no es de hombre pero eres muy alta. Todas tus operaciones saltan a decir: fuimos realizadas.

Te bajas, y las saludas, sin abrazos, sin beso. Dices: voy a buscar mi chaleco. Te dicen vamos y todas corren a una esquina de un edifico a buscar tu chaleco. Tu vestido fue y es el de siempre, con una argolla en el vientre, que dice: Javiera. Una O detrás de Javiera y de Peñaloza y de Labra.


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