18 mar. 2011

Llegada a casa

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Llego a las seis a mi casa y saco un vaso de la cocina para llevármelo a mi pieza. Antes de echarle agua y después de un ruido aparece mi madre en el pasillo sonámbula y tambaleándose en dirección al refrigerador. En un pijama de bata y con un rostro de una vida de noches se acerca y yo me escabullo antes de que me vea. Salgo por la puerta de la cocina que da al patio, me doy la vuelta a la casa por el jardín viendo que hay luces que quedaron prendidas y entro por la puerta principal. Una vergüenza triste, una noche tonta y tremenda.

Te amo, hermosa y destruida, por los años conmigo, por los años de mí y por mí. Quiero pedirte perdón mañana. Quiero una cicatriz de ti en el costado del torso.

Suenan puertas, la madera del suelo y las bisagras. Hay tanto insomnio en esta casa, hay tanto guardado en los rincones con las arañas. Mi madre ha estado ordenando la bodega. De las cajas con juguetes y peluches salen, tus manos las esquivan y echan. A veces las matas pero como haces la tarea en el jardín no es tan importante matarlas. No vivirán sin rincones, sin polvo humano. Botas tan pocas cosas, hay tanto insomnio en tu cara. Paloma se entretiene con juguetes viejos, con ropa, con máscaras, con partes, con ruinas hermosas.

Las siete de la mañana me calman. Quiero quedarme dormido pensándote, esperando poder decirte mañana. Mañana, decirte mañana, mamá, decirte la palabra mañana.



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