6 may. 2010

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La mina que me follé ayer dejó unas pantis colgadas en el respaldo de mi silla. Me pregunto si habrá sido a propósito, no creo. Las cogí y olí el sector que cubre el sapo. El mismo olor que mojaba mi nariz cuando se lo chupaba hace medio día. Una mezcla de zorra, claro, y olor a fogata. La weona venía trasnochada de un mediocre viaje en LSD que se pegó en un campo no se donde chucha. Me llamó diciéndome que estaba cerca de mi casa y que me iba a pasar a ver. No me contó nada de su mierda de viaje, solo me tiró a la cama y se me puso encima. Costó que se me parara, estaba quedándome dormido cuando me llamó y ya me había corrido la paja en la mañana.

Es rica, me encanta su zorra y se la chupé hasta que se corriera. Luego me tocó a mí y me fui pensando en una rusa contorsionista que había visto en el circo antes de ayer. Violeta estaba siempre nerviosa pensando en que alguien pudiera interrumpirnos. Era hora de comida. Yo había dicho que iba a comer más tarde pero los pasos que se escuchaban afuera igual la ponían así. Tiene el sapo un poco suelto. Me cago si su ex tenía un pico enorme, el mío es normal nomás igual algunas minas me han dicho que lo hallan grande pero debe ser pa complacerme. Ya, pico, de ahí conversamos un rato y llamó un taxi. Siempre agradezco no tener que ir a dejarlas, el ambiente del auto y el tráfico después de follar, repasando cada uno los hechos tratando de rescatar algo. Bueno, no pasó así que me dormí tranquilo.

Hoy no he podido levantarme de mi cama desde las siete y media cuando bajé eructando y rascándome las bolas por las escaleras en busca de algo para beber. Traje un jugo, un vaso de bebida y leche para niños. Tomé solo la bebida y volví a dormir. A las dos y media de la tarde me despertó un llamado telefónico. Vas a venir a la universidad, no. Luego pensé en ver una película, prendí la tele y me quedé viendo la teleserie que estaba puesta, una wea brasileña llena de mierda emocional y minas ricas con gestos histéricos. Leí un rato el libro que en este último tiempo ha estado ocupando mi repisa y bolsos, bebí el jugo, llamé a mi hermano preguntándole si le quedaba algo de esa hierba fumable que da sueño y no tenía. Estoy un poco triste, quería seguir soñando con esperanzas de allí encontrarme con alguna inocente jovencita profanada por el mundo de la moda. Me besaría intermitentemente mientras yo tratando de explicarle lo bello que es que nada valga la pena. Después me rechazaría y la contratarían en un circo, resulta que era contorsionista.

Mi casa es de madera y los pasos se escuchan con estrépito desde acá, lo que ayer ponía nerviosa a Violeta. Ojalá no abran la puerta, ojalá no me llame nadie más, ni siquiera follaría de nuevo y me da miedo fumar lo poco que me queda de mota porque no tendría para la noche. Sonó el timbre y es mi abuela, no he escuchado ningún rumor ni grito de mi hermana pequeña, que es la única que me puede subir el ánimo en un día como este. Últimamente ha estado reacia conmigo, lo cual me afecta mucho. Le voy a dar besos y me lanza combos. Ojalá no sea muy histérica cuando crezca.


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