6 may. 2010

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La piel, que recubre su cuerpo por entero, está compuesta por una aleación de luz y amianto de vivos tonos blancos y grises, a veces metálicos alcanzan a reflejar matices ocres, rojos, cobrizos y negros constituyen la única protección que tiene contra enterarse visualmente de sus órganos. Yo siempre llego a imaginármelos cuando acostados casi desnudos, siento con mis pies, la mala circulación que tienen los suyos. Están fríos, metal blando y blanco, el contraste que tendrían con la sangre débil roja que los recorre si es que esta tocara el aire también. De ahí a sus vísceras, fértiles y hermosas pero solitarias y deshabitadas. No las puedo pensar desparramadas.


El líquido suele morar en cavernas y grutas naturalmente adaptadas a las necesidades entre territorio y morador. Normalmente, la entrada queda disimulada por la vegetación y los pedruscos pliegues que la rodean. Es estrecha, justa para permitir el paso de los vagabundos atentos porque muchos somos vagabundos del sexo, con lo que las paredes quedan pulimentadas por el continuo roce de sus sucios miembros, si es que se deja de vez en cuando.

Me confundo entre zorra, sangre, piel y la mujer que los acarrea divagar mira se siente como una inundación, nena, cómo generas tus espacios que serán cavernas dentro de tus órganos al fin y al cabo. Veamos, buscar una cueva lo suficientemente amplia como para poder revolverte si eres perseguida, pero no tan grande como para que se pueda esconder un enemigo. Lo que sigue, encontrar la vivienda emitiendo una vibración de ultrasonidos u hormonal qué se yo y captar con esa misma sensibilidad el eco de retorno de las grutas de las cercanías.

Dos cavernas adyacentes; la tuya y la mía o de algún otro hombre, entre nuestros órganos. Luego excavar un pasadizo de la anchura y largo exacto de tu cuerpo que comunique una con otra. Pulir y revisar que no existan grietas ni salidas al exterior. Tapar los huecos inútiles y abrir una pequeña salida que sirva como orificio de ventilación. A medida que aumenten tus necesidades de espacio, excavarás nuevas estancias, creando un conjunto de cuevas en las que podrás vivir con comodidad. He pensado en refugiarme en tus órganos, habitarte ojalá inmunemente follándote de vez en cuando, debo tener esas vías de acceso. Esperemos a que amanezca.


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