6 may. 2010

Maderas, Durmientes.

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Maderas
Durmientes
Maderas
y durmientes
a la venta
en el cruce
de una calle local
con la autopista.


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En la tele
un hombre planta
algo
y luego se sube
a un bus
para llegar a su casa
donde está
su esposa
y sus tres hijas.
Por la calle
pasó un camión
morado
que quería estacionarse
pero no encontró sitio.


-


Por cerros
había que pasar
para encontrarte
madera,
durmientes.


-


En la tarde
me desperté
esperando encontrar
en el día
una razón
para el siguiente.
Pasó que las ventanas
y las construcciones
estaban como siempre.
El patio también,
lo cruzaban pocos
con algo bajo el brazo.
Pero una vendedora
me preguntó
si era chileno
y quise volver a casa.


-


Un perro vago me rodeó
oliendo la tierra
en la que estaba parado.
Luego se fue
a echar en la sombra.


-


Dejándome subir
por una escalera mecánica
recuerdo
que el metro cierra pronto.


-


En el fondo del patio
hay una jaula en desuso.
Las enredaderas
apenas dejan ver
hacia dentro.
Ahí creció un pájaro
que apareció muerto
el día después
del que lo soltamos.
Lo habíamos encontrado
caído de un nido
respirando todavía.
Yo fui el que lo recogió
y se lo pasé a mi madre,
que me dijo
lávate las manos.
No sé bien que hizo
para mantenerlo con vida
pero creció
dentro de un acuario
y luego en la jaula
que ahora miro.


-


Me asomo por el balcón
dejando que la luz
me haga entrecerrar los ojos.


-


Violeta me dijo
que no me preocupara
tanto
de los días.


-


Escuché a un par de pájaros
anunciando el amanecer
y quise dormir con ellos
tumbarme a su lado
mientras yacen inconcientes.
Los escuché unos segundos
mientras cerraba la ventana
y quise culparlos
por mi insomnio
por mi pena
pero no pude
Solo quise
tumbarme a su lado
mientras yacen inconcientes.


-


Cambió la posición
de sus piernas
sentadas
Miró la pantalla
que dice la estación siguiente
Y luego volvió a su libro
que por la portada
me tincó tan malo.


-


Salí de mi edificio
y quise volver
pero el ascensor
se había ido.


-


Venía de la estación
cuando por ejemplo
detrás mío
una grulla
un vaso de agua
un término.
Sin poder escoger
recordé
las palabras
pronto
medio
a penas,
y me sirvió
para sanarme.


-


María venía
llena de rostros
llena de alegría
a saludarme
cuando se dio cuenta
que yo había cambiado
y que no la estaba
reconociendo.


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-


Entro a un bar
para pedir autorización
de la máquina de tabaco
que está afuera.
Levanto la mano
y la que atiende
me cruza la mirada
mientras se da vuelta
a apretar el botón.
Digo gracias con un gesto
y salgo
llevándome una imagen
de una pareja
aburrida
cada uno con su mano
sosteniéndose la pera.
La máquina me ha devuelto
tres veces
una moneda
pero a la cuarta vez
funciona
y me voy
a pasar la noche en mi habitación.


-




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