15 jul. 2010

Segundo Sueño

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Segundo sueño más antiguo, otra pieza, para mi solo, ya iba al jardín infantil. Sueño de una mano humana corriendo dentro de una rueda para hamsters, con su dedo índice y de insulto como piernas. Esto al lado izquierdo de mi cama, dispuesta al lado izquierdo de la puerta, el lado oscuro, no me atrevía a dormir mirando hacia allá, dormía con la puerta abierta, después usaba una lamparita de noche. Pánico absoluto, salí corriendo a la pieza de mis padres en el primer piso y bajando la escalera lastimé mi pié izquierdo. En ese tiempo solía despertarme sin poder despertar bien, sin poder reconocer totalmente la realidad de mi casa, mi pieza, mi espacio, mi cuerpo, mis ojos los que ven. En ese estado intermedio, desprendido de un mundo y del otro, alucinaba movimientos en las cosas y a veces figuras, presencias en la habitación, casi siempre con un aire aterrador, no podía enfocar bien. Esto duraba unos segundos, aunque de tiempo de no estaba conciente. La más frecuente alucinación de ese tipo eran movimientos en las tiras de lana que terminaban mi cubrecama. Parecían gusanos vivos haciendo esfuerzos violentos por desprenderse del cubrecama, saltaba de la cama asustado y prendía la luz.

Esos momentos liminales entre sueño y vigilia siempre me fueron aterradores, esa incapacidad para reconocer, demasiado miedo al desprendimiento, a la no pertenencia. Hace poco tuve uno, desperté sin reconocer nada, ni si quiera mi propio cuerpo y la taquicardia y salté de la cama y bajé la escalera y me asomé a la pieza de mi madre que yacía dormida lo que me tranquilizó.

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